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Alcazaba-1-42Ávila, no hay castillo en Castilla más fuerte que tu muralla”. Con estas palabras abría Luis Larrodera la XII edición de los Premios Alcazaba el pasado lunes, 9 de mayo, y con estas palabras se ponía la primera piedra de una velada diseñada y ejecutada para reconocer, un año más, el talento, el trabajo y la constancia no solo de estrellas nacionales, sino también de ciudadanos abulenses que, por sus méritos, asumen el papel de embajadores de esta ciudad allá donde van.

Porque los Premios Alcazaba son plurales y su espectro abarca disciplinas dispares: interpretación, música, humor, deportes, gestión empresarial… Una variedad de categorías que, lejos de jugar en contra de la identidad de estos galardones, actúan (e interactúan) de manera sorprendente como dovelas de un arco multidisciplinar que encuentran en José Antonio García Llorente (promotor y verdadero alma mater de estos premios) su clave maestra. Unos premios cuya riqueza de categorías y espíritu de camaradería les distancian notablemente del resto de convocatorias nacionales.

 

UNOS PREMIOS CONSOLIDADOS

Cerca de 1000 invitados y un desfile de casi 100 personalidades (talents si nos ponemos profesionales) dan fe de la buena salud de un evento que el pasado lunes congregó a medios locales, regionales, nacionales y también digitales (una sorpresa encontrarnos con los compañeros de El Blog de Cine Español) para cubrir un photocall que, durante una hora, recibió a Daniel Grao, Maggie Civantos, Iván Massagué, Elisa Mouliaá o Antonio Bachiller, entre otros actores, y también a un ecléctico abanico de caras conocidas que dejó sin batería en sus dispositivos a más de uno: Vicente del Bosque, Fernando Romay, Soraya Arnelas, Mojinos Escozíos, Goyo Jiménez, Fernando Ramos, Bertín Osborne y esa guardia pretoriana de los premios encabezada por los populares (y también muy queridos) Juanjo Artero y Sara Escudero. Todos arropados por los focos de los medios, y también por el calor de los invitados y muchos curiosos que no dejaron escapar la oportunidad de inmortalizarse junto a estrellas que son ya parte de la historia de nuestro cine, nuestra televisión y nuestra cultura.

Y es que ciertamente podríamos afirmar que el sol se abrió paso a través del encapotado cielo que dominaba la tarde para recibir a tantas celebridades.

UNA GALA ENTRE AMIGOS

El caso de Luis Larrodera es digno de estudiar. Resulta muy complicado, por no decir imposible, encontrar un conductor tan eficaz y polivalente en este mundillo de las galas. Su versatilidad está al alcance de muy poquitos, y su capacidad para imprimir ritmo y jugar con los tempos es francamente espectacular. Otro año como maestro de ceremonias en los Premios Alcazaba, y otro año más que demuestra que nadie se equivoca cuando cuenta con su talento para guiar una gala y entretener al personal. Si ya nos sorprendió en el Festival de Galdar, en esta ocasión solo acertamos a confirmarle como un showman todoterreno que se atreve (y puede) con todo.

Premios Alcazaba el Palomitrón
Luis Larrodera en plena faena

Y como no podía ser de otra manera, la gala tuvo un marcado sabor abulense, porque no faltaron las menciones y los agradecimientos en cada uno de los discursos a la ciudad, a sus gentes y a la organización, como tampoco faltaron los homenajes a amigos ya (tristemente) desaparecidos o a personalidades del tejido empresarial abulense. Y todo ello enmarcado en un clima de cercanía, de confianza, y de mucho respeto y reconocimiento a todos los que subieron al escenario del Palacio de Congresos del Lienzo Norte, una instalación inmejorable que en pocos días acogerá también la 5.ª Edición de Ávilacine, el Festival Nacional de Cortometrajes de la ciudad de Ávila.

MÁS ALLÁ DE LA GALA

Es incuestionable el valor de estos premios para la ciudad de Ávila, no solo por su condición de cita ineludible en el calendario cultural de la ciudad, sino también por la excelente visibilidad que con ellos se brinda a un ciudad que no cuenta con muchas oportunidades de prodigarse en los medios nacionales. Su cercanía con Madrid y los progresos que ha experimentado la capital castellana en los últimos tiempos (hablamos de oferta turística, de instalaciones y de urbanismo) deben ser, sin duda, factores que tener en cuenta para barajarla como sede de citas culturales o de ocio de cualquier naturaleza.

Los Premios Alcazaba suponen un claro ejemplo de que Ávila tiene mucho que ofrecer, y sus visitantes mucho que disfrutar. Para Maggie Civantos, actriz que no para de cosechar reconocimientos gracias a su trabajo en la televisiva Vis a vis, el Premio a Artista Revelación, que recibía de manos de su compañero Daniel Grao, suponía “un broche a un año precioso para mí. Este premio es una inyección de motivación para seguir trabajando. Me ha encantado venir a Ávila y recibir tanto cariño y calorcito de sus gentes, una señal de que la serie gusta y que nos empuja a los actores a seguir haciendo nuestro trabajo dando lo mejor de nosotros. Es muy emotivo“. La actriz también bromeó sobre la comida abulense y entre risas confesaba “comiendo como he comido hoy, me quedaría un año en esta ciudad. ¡Tengo claro que me escaparía de la cárcel para venir a Ávila a comer!”.

Maggie Civantos El Palomitron
Una sonrisa, la de Maggie Civantos, complemento perfecto de la muralla de Ávila

En la misma línea se pronunciaba Antonio Bachiller, inolvidable por su papel en A cambio de nada, la multipremiada ópera prima de Daniel Guzmán, que prepara cortometraje y que era la primera vez que visitaba la ciudad. “Es la primera vez que visito Ávila y me he quedado alucinado con la muralla. Me ha encantado la ciudad, y eso que solo llevo unas horas aquí. ¡Aquí hay que volver!”.

Antonio Bachiller El Palomitrón
Inolvidable su personaje de Luismi para todos los que hemos visto A cambio de nada

Una velada de celebración y compañerismo que se extendió hasta altas horas de la madrugada, pero eso pertenece ya a otra crónica y a otros medios:)

Sin duda, es hora de empezar a pensar en seguir nutriendo a estos premios de la relevancia y el glamour que han disfrutado en esta edición de 2016.

Redactor: Alfonso Caro

Gráfica: susana Martín

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