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Atómica - Lorraine machacada - El PalomitrónEn tierra de Madera Santa, donde el cine alterna entre remakes, refritos y segundas (y octavas) partes, una pequeña brecha en el techo artístico parece iluminar el cine de acción. Mad Max: Furia en la carretera (2015) o John Wick (Otro día para matar) (2014) son algunos ejemplos de ello, pero hay que remontarse a una película anterior para conocer el origen del cambio: Matrix (1999). Las hermanas (antes hermanos) Wachowski innovaron con su trilogía, ya que trajeron a Estados Unidos la técnica del cine de acción asiático. En el cine norteamericano, la acción se crea en el montaje. Se graban múltiples planos de una misma batalla y después es el montador el que se encarga de hacer numerosos cortes para falsearla. En el cine asiático, en cambio, la acción se consigue mediante trabajadas coreografías y planos largos y muchas veces estáticos que permiten al espectador ver lo que está ocurriendo. ¿Cuál es el problema? El tiempo y el presupuesto, ya que las escenas deben repetirse numerosas veces para llegar al resultado deseado y, a su vez, los actores deben estar entrenados, como gran parte del elenco de Matrix, que estuvo cuatro meses practicando kung-fu.

Esto nos lleva a 2014, cuando se estrenó la ya mencionada John Wick. Sus directores Chad Stahelski y David Leitch habían sido nada más y nada menos que dobles de acción en la trilogía de Matrix. De nuevo con Keanu Reeves, el cine de acción vio con esperanza este proyecto, que traía el arte asiático con más fuerza que nunca. Tras la película, los directores se embarcaron en dos proyectos cinematográficos distintos. Por una parte, Stahelski dirigió John Wick: Pacto de sangre, que se estrenó hace pocos meses y que superaba prácticamente en todo a su antecesora. Por otra parte, David Leitch dirigió Atomic Blonde (Atómica), que se estrena el próximo 4 de agosto y de la que os hablaremos a continuación. Si queréis saber más sobre las diferencias entre el cine de acción asiático y el estadounidense, os dejamos este vídeo de Tony Zhou y este artículo de Dena Pech, ambos muy esclarecedores e interesantes.

Atómica - Theron y McAvoy - El Palomitrón

¿Es David Leitch el bueno de los dos directores? No lo sabemos, o no queremos contestar, pero sí creemos que Atómica le ha ganado el pulso a John Wick: Pacto de sangre. En lo primero es en algo muy evidente: el argumento de Atómica es mucho más complejo y atractivo. Lo definíamos ya en nuestra crítica de John Wick: La historia sigue siendo de serie B, pero el envoltorio es de primer nivel”. Atómica, basada en la novela gráfica The Coldest City, de Antony Johnston (escritor) y Sam Hart (ilustrador), nos sitúa en plena Guerra Fría, en Berlín, semanas antes de la caída del Muro. Lorraine Broughton (Charlize Theron) es una agente encubierta que debe viajar a los dos Berlines para recuperar una lista de agentes dobles, ya que en caso de caer en las manos equivocadas podría costarle la vida y el puesto a mucha de la gente involucrada, incluida ella misma. David Percival (James McAvoy, recientemente visto en Múltiple) será su contacto dentro del Berlín Oeste. Un juego de máscaras a la altura de las mejores películas de espías, si bien, cierto es, que en algún momento puede que el hilo argumental se enrede demasiado.

Uno de los aspectos más importante de Atómica son sin duda sus escenas de acción, pero la trama no se limita a entrelazar unas con otras, sino que tiene un marcado peso. Las batallas, como ya anunciábamos, están excelsamente rodadas y en prácticamente todo momento vemos qué está ocurriendo. Lorraine es un personaje con muchísima fuerza, mental y física, pero eso no significa que no sufra dolor. El personaje indestructible del cine norteamericano no tiene nada que ver con este, que bebe una vez más de cine asiático. Lorraine sufre, y mucho, todos los ataques de sus enemigos, pero su pericia y, sobre todo, su insistencia, la mantienen viva. Se nota muchísimo el entrenamiento de Charlize Theron, en el mismo gimnasio que Keanu Reeves, que, como decíamos, estaba preparándose para la secuela de John Wick. Theron explota sus coreografías de forma magnífica y, como su personaje, también sufre dolor, hasta el punto de romperse dos dientes durante el rodaje.

Atómica - Lorraine machacada - El Palomitrón

Lorraine es una mujer fuerte, pero es una mujer fuerte en un mundo de hombres. Y quizá sea eso lo único que no acaba de convencernos. Y es que si el personaje de la actriz sudafricana luchaba por la liberación de un grupo de mujeres en Mad Max: Furia en la carretera, aquí simplemente se comporta como una agente más, donde la explosión de su feminidad en algunas escenas resulta en realidad una cosificación. Quizá un giro a los patrones clásicos en ese aspecto hubiese sido deseable, pero ya es maravilloso ver a una protagonista femenina que no sea el trofeo de nadie. Y sí, supera los tres puntos del test de Bechdel (dos personajes femeninos, que hablan entre ellos, y no sobre hombres).

La película tiene, además, una música de infarto. Temazo tras temazo en una ambientación genial y con unas actuaciones espléndidas, tanto de la protagonista como de McAvoy, que lo borda una vez más. Una película que esperemos que dé que hablar, y que seguro que lo hará entre los amantes de la acción. No es una película perfecta, tampoco en su acción, que a veces tiene pequeños puntos por pulir. Pero eso no hace otra cosa que ilusionarnos, porque seguro que Leitch y Stahelski siguen subiendo por la Stairway to Heaven en pos de una renovación del cine de acción. John Wick 3 ya está confirmada y Lorraine Broughton está lista para liarse a tiros y patadas en Berlín el próximo agosto. ¿Estáis preparados?

LO MEJOR:

  • La acción, tanto intrínsecamente como respecto al género.
  • Las actuaciones, entre las que destaca el entrenamiento de Charlize Theron.
  • Otra protagonista mujer.
  • El trabajado argumento…

LO PEOR:

  • … que quizá acaba por enrevesarse demasiado.
  • Algunos puntos en los que se cosifica al personaje de Lorraine.

Eloy Rojano 

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