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Siempre da la sensación de que, hablando de cine o incluso de series, todo se ha hecho ya. Pero curiosamente siempre hay algo nuevo, algo diferente que llama a nuestra puerta de vez en cuando. Es el caso de lo nuevo de AMC, INTO THE BADLANDS, una serie ambientada en un futuro tan lejano como estrambótico, en el cual las plantaciones de algodón han sido sustituidas por las de amapolas, pero la crueldad de los señores que las regentan sigue siendo la misma. Artes marciales, acción rodada al milímetro y una ambientación peculiar sumergen al espectador en un nuevo viaje que surge en la edad de oro de las series de la mano del productor MICHAEL SHAMBERG (DJANGO DESENCADENADO).

 

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Siete son los barones que dominan Badlands, señores feudales dueños de enormes plantaciones de amapolas en las que jóvenes y no tan jóvenes trabajan duro día tras día. Los barones tienen a sus órdenes a unos leales soldados llamados clippers, a quienes adiestran y convierten en letales y mortíferos guerreros. El protagonista, DANIEL WU (EUROPA REPORT), es el encargado de dar vida a un clipper, cuya reputación está solo superada por su habilidad en el combate, que trabaja a las órdenes del varón Quinn (MARTON CSOKAS). La aparición de un extraño joven llamado D.K. (ARAMIS KNIGHT) con un misterioso pasado, o la relación del varón Quinn con otros varones como ‘La viuda’ (EMILY BEECHAM) son los puntos argumentales en los que la serie parece que se apoyará esta primera temporada.

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INTO THE BADLANDS es una serie que pretende ser diferente, una apuesta tan genial como arriesgada. Si bien es cierto que en televisión pocas veces se han visto artes marciales tan meticulosamente rodadas y mimadas, cierto es también que el espectador espera tramas a la altura de estas escenas. Desde el principio asoman detalles argumentales interesantes que pueden dar mucho juego en el futuro, pero es posible que haya a quien esa estética retrofuturista y ese tipo de combates no le parezcan para nada creíbles. Esto podría hacerle perder el interés por las tramas, que aun sin ser el colmo de la originalidad, tienen potencial para mantener al espectador pegado a la pantalla.

Si uno se deja embaucar por el ambiente y pone un poquito de su parte, INTO THE BADLANDS puede llegar a convertirse en una serie en la que merezca la pena invertir el tiempo. En un mundo de productoras que no dan un paso si no es sobre seguro, nos encontramos con algo diferente que, solo por la osadía, merece una oportunidad.

 

 
Mikel Iturbe

 

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