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JOHN R. LEONETTI, profesional con un extenso bagaje en la dirección de fotografía (LA MÁSCARA, HOT SHOTS, o EL REY ESCORPIÓN, entre otros, así como las últimas películas de JAMES WAN, los dos capítulos de INSIDIUS y EXPEDIENTE WARREN) se pone detrás de la cámara por tercera vez para firmar este ¿spin off? de EXPEDIENTE WARREN, que se focaliza en la muñeca Annabelle, protagonista del fantástico prólogo de la película de WAN. Y si no es la primera vez que se enfrenta al reto de trabajar con muñecos (debutó como director de fotografía de la tercera parte de la mítica saga MUÑECO DIABÓLICO) sí es la primera vez que como director es capaz de firmar un filme de género más que decente (sus anteriores trabajos como director son las terribles MORTAL KOMBAT: ANIQUILACIÓN y la secuela de EL EFECTO MARIPOSA)

ANNABELLE narra la historia de una pareja felizmente casada: el futuro doctor John Form (WARD HORTON) y su mujer Mia (ANNABELLE WALLIS), amante de las muñecas. Form regala para celebrar el embarazo de su mujer, le regala una muñeca antigua que su esposa lleva tiempo deseando. Este muñeca no les traerá las suerte que imaginan, ya que repentinamente el matrimonio es asaltado en su casa por dos seguidores fanáticos de una secta diabólica con el objetivo fallido de asesinar a ambos. Annabelle, que es como se llama una de las asaltantes, hace un rito diabólico introduciendo su alma en el de la nueva muñeca de la casa de los Form. A partir de ese momento, la muñeca no es una simple muñeca inocente, sino un objeto manipulado por el diablo y el mismo alma de la propia Annabelle. La diabólica muñeca que no dejará vivir en paz a los personajes de Mia y John.

 

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ANNABELLE nos ofrece en la gran pantalla un tributo al cine de terror, y si ahora LEONETTI se pasa a la dirección, JAMES WAN hace las veces de prodcutor. En manos de LEONETTI, la película sabe recoger a la perfección la estética del género de terror a través de sus planos, en largos pasillos oscuros, sostenidos, en los que al espectador está vigilante y nervioso, esperando irremediablemente el susto durante todo el metraje de la cinta.

El director sabe comenzar y recoger de forma perfecta la historia, elaborando una narración completa apoyada en un coherente guión firmado por GARY DAUBERMAN. Con un estilo narrativo que se aleja del film de WAN, LEONETTI emplea los recursos del escalofriante sonido de las mecedoras, las puertas que se cierran ‘solas’, las cuchillas chirriantes (que recuerdan al personaje que se adentra en nuestros sueños, Freddy Krueger), los mensajes diabólicos, la música de cuna y esa lluvia que no cesa, para dar forma a una atmósfera de desasosiego continúo para el espectador.

 

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ANNABELLE cumple las expectativas de lo que promete este spin off, que es contar la historia de la muñeca que en el film de WAN tienen escondida en una vitrina los parapsicólogos Ed y Lorraine Warren en su pequeño museo ocultista, pero sin llegar a fascinar como bien hizo THE CONJURING. La cinta de LEONETTI se separa definitivamente del matrimonio, aunque sí guarda un guiño a la pareja en los comienzos de la cinta, donde oímos sus voces.

El reparto está encabezado por ANNABELLE WALLIS (Mia Form), que con su mirada muestra el miedo, y a la vez la valentía de lucha por lo que más quiere: su bebé recién nacido, y WARD HORTON (John Form), visto en EL LOBO DE WALL STREET, cuyo papel es el de marido comprensivo que enternece al espectador. A esta pareja se suman en roles secundarios ERIC LADIN (Detective Clarkin), BRIAN HOWE, el vecino Pete Higins y personaje clave en relación al desencadenante de la trama, así como TONY AMENDOLA (Padre Pérez), y ALFRE WOODARD (Evelyn), vista en DOCE AÑOS DE ESCLAVITUD.

Un filme muy recomendable, por su funcionalidad, para todos los aficionados al género. Los sustos y los saltos de butaca están garantizados.

 

 

LO MEJOR:

  • La muñeca Annabelle
  • Conocer la historia de la muñeca, que dejó al espectador en intriga en EXPEDIENTE WARREN.

LO PEOR:

  • Algún susto previsible.
  • Menos terrorífica que EXPEDIENTE WARREN.

 

 

María Páez

3 Comentarios

  1. Dirección efectista, uso de golpes fuertes para crear jump-scares, actuaciones casi paródicas… Un paso más hacia la extinción del terror verdadero

      • No he dicho que haga falta innovación en el género, lo que yo quiero es que, como mínimo, se intente crear un poco de atmósfera. El prólogo de Expediente Warren sólo ya daba más miedo que la película de Annabelle entera. Mi punto es que me gustaría salir de un cine después de ver terror sintiendo al menos mal rollo y no olvidando los cuatro sustillos baratos que hay en la película…

        Respeto a quien pueda gustar este tipo de cine, pero ni lo entiendo ni lo comparto.

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