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No hay nada vivo en ella, es todo maldad. A pesar de ser una muñeca, no tiene cara de muchos amigos y vuelve a la gran pantalla para contarnos cómo fue creada. Nos referimos a la muñeca Annabelle y su nueva película, la precuela realizada por David F. Sandberg (Nunca apagues la luz). El director nos ha regalado una historia nueva (su origen), cuya primera parte (Annabelle, estrenada en 2014) no nos convenció lo suficiente.

Annabelle: Creation nos sitúa en la historia de un matrimonio dedicado a la construcción de muñecas que recientemente ha sufrido la pérdida de su única hija. Debido a ello, acogen a unas niñas de un orfanato en su propia casa. Esta es la premisa de la cual parte el guionista Gary Dauberman (It) para contar el nacimiento de la malvada muñeca. Un comienzo correcto con un final redondo que cierra y justifica todo lo que pasa en las anteriores películas en las que aparece la muñeca (Annabelle y las dos de Expediente Warren), uno de los aspectos que exaltamos de forma positiva. Sí que es verdad que aunque no hayáis visto la primera parte no es necesario verla para entenderla o incluso querer verla a posteriori para poder continuar en su historia (en el orden contrario al que se rodaron). 

La mecánica de la muñeca es la misma, esta no se mueve ni habla sola, como nuestro amigo favorito Chucky, sino que es manejada por el mismísimo diablo… Pero todavía hay algo que no nos queda claro: ¿La muñeca posee el cuerpo de la persona a la que le invitan? ¿O no? Porque si es así, en esta parte suceden los dos casos y no acabamos de entenderlo. A pesar de eso, el trabajo de su reparto es muy bueno, y en concreto queremos destacar el de las niñas, que nos parece espectacular: Lulu Wilson como Linda, Talitha Bateman como Janice y Samara Lee como la pequeña Annabelle. Unas adorables niñas y muy buenas actrices para ser tan pequeñas, con personajes que hacen contrastar la pura inocencia con la maldad del demonio. No podía faltar el cameo de un monstruo espeluznante encarnado por el español Javier Botet

Más sustos (no tan fáciles como en la primera parte) en un juego de luces y sombras con la firma del gran Sandberg, cuyo corto Lights Out nos dejará marcados para siempre. ¡Lo que le gusta apagar y encender las luces a este cineasta! Un aspecto que, por supuesto, agradecemos, de la misma forma que disfrutamos de sus secuencias tensas en las que el silencio de la noche predomina durante todo el filme. Ver la maldad y sentir el pánico hacia lo que debería ser una adorable casita de muñecas es lo que consigue el director con la segunda parte de Annabelle. Aunque seguimos echando de menos a James Wan, lo cierto es que Sandberg también consigue hacernos sentir incómodos más de una vez.

El inconveniente que le vemos a su historia es que va desplomándose y su final es muy previsible a medida que van pasando los minutos. Ojalá no desvelaran muchas de las mejores escenas en su tráiler…

Lo que está claro es que su director arregla lo malo de la primera parte y te deja un buen sabor de boca para, esperemos, cerrar la historia de esta muñeca maléfica. Ya sabéis, querido público, cuidado con las muñecas que tenéis o las que se compran, ya que nunca sabréis si el mal acecha en ellas…

LO MEJOR:

  • El sello de David F. Sandberg.
  • Los guiños a las anteriores películas.
  • Su cierre.
  • Las niñas.
  • Mejorar su primera parte en todos los sentidos.

LO PEOR:

  • Ver el tráiler.
  • Su previsibilidad.
  • Incoherencias de la muñeca.

María Páez

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