Compartir

Animales fantásticos y dónde encontrarlos. Crítica en El PalomitrónLa narrativa de J. K. Rowling tiene sus fortalezas y sus debilidades. En las primeras, está su capacidad de complicar las relaciones entre personajes, estableciendo cimientos que expandir y enriquecer en consiguientes entregas (la relación entre Harry y Sirius, el lento desgranado de Dumbledore o el trasfondo dramático de la vida de Snape son algunos ejemplos). Y en sus segundas, la táctica novelística secular del cliffhanger, efectivo en la literatura pero poco elegante en el cine. Hasta ahora, sus trabajos habían sido adaptados al guion por terceros, que desechaban subtramas, aunaban personajes y modificaban eventos al servicio de la narrativa global de toda la saga de películas. Pero Animales fantásticos y dónde encontrarlos (que toma nombre de un libro de texto usado en Hogwarts, mencionado por Harry Potter en la primera entrega de la saga y posteriormente escrito por la propia autora como extensión de su universo) supone la primera vez, en la gran pantalla, que la autora se dirige directamente a sus fieles fans.

Animales fantásticos y dónde encontrarlos. Crítica en El PalomitrónLa desbordante imaginación de Rowling florece una vez más en este nuevo comentario sobre tolerancia, miedo y discriminación que ella sabe trasmitir tan y tan bien a sus lectores: las inevitables críticas al racismo y las instituciones gubernamentales se manejan de una forma algo tosca pero indudablemente efectiva. Por desgracia, la película padece un poco el “mal Lucas” de las precuelas de Star Wars: aunque se toma en serio la mayor parte del tiempo, no evita introducir personajes (generalmente animados, generalmente animales) y situaciones que tienen más de aventura para toda la familia que de giro oscuro a la comunidad mágica estadounidense y exploración del universo creado en las películas de Harry Potter (cosa que también hace). El resultado es un entretenido filme que, aunque en algunos momentos pueda hacer que el espectador ponga los ojos en blanco por su falta de cohesión, francamente exasperante (mezcla el tono de las primeras películas de la saga con las últimas en una amalgama rara y que avanza algo renqueante), tiene algún set piece interesante, se mueve por un terreno conocido que despertará la nostalgia de los fans y tiene un ritmo que hace que aburrirse sea totalmente imposible.

Animales fantásticos y dónde encontrarlos. Crítica en El PalomitrónAsí, Animales fantásticos y dónde encontrarlos empieza apoyándose en cuatro personajes naífs (spoiler: que terminarán siendo igualmente naífs), en varios villanos caricaturescos (algunos no magos, algunos funcionarios del gobierno mágico) y en una narrativa algo confusa que pivota alrededor del magizoólogo (si es que esta palabra existe) Newt Scamander y su viaje a Nueva York para dejar en libertad un pájaro gigante con la capacidad de cambiar el clima. La cinta termina con un tercer acto con deslumbrante y efectiva (aunque no ostentosa) acción mágica, y un clímax que, como es común en las ficciones creadas por J. K. Rowling, apela siempre a la bondad más humana de los personajes magos, trasladando el centro narrativo a algo más grande, que es el inevitable enfrentamiento de las fuerzas del bien contra las fuerzas del mal.

David Yates firma orgulloso una película más de este universo que conoce casi tan bien como la propia Rowling, moviéndose a las mil maravillas en los sets repletos de croma, el exceso por bandera en el diseño de criaturas mágicas y un espíritu continuista de la saga en el plano estético y tonal. Si bien esta entrega palidece frente a los otros filmes del propio Yates, es un buen primer fascículo de una nueva saga que promete ser fascinante a nivel visual y una buena elección para una entretenida tarde de cine. Eso sí, con palomitas.

LO MEJOR:

  • Muy entretenida.
  • Los fans de la saga Harry Potter (cinematográfica y literaria) sentirán que regresan al mundo mágico.

LO PEOR:

  • Su disidencia en el tono dentro de la propia película.
  • La mediocridad de sus actuaciones.

 

Pol Llongueras

No hay comentarios

Dejar una respuesta