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Varios días después, por fin he salido del shock y puedo decir: Menudo final de temporada el de ARROW, ¿eh? Si aún quedaba alguien que no diera un duro por esta serie -¿en serio hay alguien tan loco?-, seguro que este capítulo le ha despejado las dudas. Muchas series tienen finales de temporada que son simplemente un capítulo más, difícilmente distinguible de cualquier otro. No es el caso de ARROW. Repasemos cuáles han sido sus puntos fuertes. Los flojos también, claro, pero sobre todo los fuertes.

 

Slade dando guerra
Slade dando guerra

 

Acción por un tubo

Como comentaba en el artículo anterior, “10 razones por las que Arrow es una de las series del momento”, una de las mayores bazas con las que cuenta esta serie es lo estupendo de sus escenas de acción. Siempre son trepidantes, entretenidas y no suelen repetirse como en otras series. Si en la primera temporada ya teníamos acción a raudales, en la segunda se multiplica por dos –quizás porque pasamos de tener un héroe protagonista a tener dos-. El ritmo y la tensión no paran de crecer durante toda la temporada, lo que podría haber causado que el final no estuviera a la altura. Pero lo está, vaya que si lo está. Podríamos decir que la temporada no hacía más que crecer y la explosión final de adrenalina le hace toda la justicia que se merece. Esa batalla final de los héroes –la mini-liga de la justicia de Oliver– contra el ejército de Mirakurus no tiene mucho que envidiar a grandes batallas finales de la historia de la tele –como la del final de BUFFY CAZAVAMPIROS, hoy hace 11 años, o la batalla del Aguasnegras en JUEGO DE TRONOS-. La pelea final entre Oliver y Slade es todo lo que esperábamos y la superposición de ambas peleas entre ellos –la actual y la de hace 5 años-, lejos de aburrirnos con flashbacks, está perfectamente gestionada para hacerla aún más interesante. La única pega que le encuentro es, quizás, lo fácil que resulta acabar con los supersoldados, que supuestamente son monstruos tan fuertes como Slade o Roy, pero que aquí los despachan con la misma facilidad con que Thor se cargaría a un oficinista regordete -¡Si hasta Laurel consigue quitarse de en medio a uno de ellos!-.

 

Si se acaba el mundo, lo primero es caminar de forma chulesca
Si se acaba el mundo, lo primero es caminar de forma chulesca

 

Todos brillan por igual

Algo que me ha parecido redondo en este episodio es que los demás personajes no se han limitado a ser una mera comparsa del protagonista. Cada uno de los personajes que componen el amplio elenco ha tenido su momento de gloria. Diggle lo tiene cuando por fin le para los pies a Amanda; Lance está genial cuando le exige a Oliver que vuelva a matar; Oliver, por su parte, tiene su gran momento cuando decide enmendar su error del pasado y dejar con vida a Slade –y también con la “declaración” a Felicity, pero de eso hablaremos más adelante-; Felicity tiene dos grandes momentos: cuando inyecta a Slade –y, de hecho, resuelve todo el problema de temporada– y cuando le vacila a Nyssa Al’Ghul al principio del capítulo; Roy cuando se sincera con Thea al fin; Thea largándose con Malcolm Merlyn; y, por último y quizás más importante, Sarah sacrificando todo lo que quiere para volver con la Liga de Asesinos.

 

Es imposible no querer a Canario
Es imposible no querer a Canario

 

Es imprevisible, pero inevitable

El final no estaba cantado, eso está claro. Llevamos toda la temporada convencidos de que el único final posible era Oliver matando a Slade. Y una vez más los guionistas nos sorprenden. Hay ciertas cosas que se veían venir, pero es que la trama llevaba hacia ellos de forma inevitable y de no haber sucedido así nos habrían decepcionado. Si Thea hubiese dejado pasar sus problemas familiares y hubiese declinado la invitación de Merlyn, no nos la habríamos creído. Si Roy no se hubiese puesto el antifaz y convertido por fin en Red Arrow, habríamos pensado “pues qué decepción”. Pero, con todo, la resolución de la pelea Oliver-Slade ha sido sorprendente, como también lo ha sido enterarnos de que Oliver salió de la isla años atrás –una gran idea, por otra parte, no sé si la serie habría podido aguantar con tres años más de flashbacks de la isla… ahora faltará ver cómo explican que cuando fue rescatado en el primer episodio estuviera otra vez allí– y, sobre todo, la declaración de Oliver a Felicity. Que luego resulta ser un engaño, vale –eso no te lo perdono, Oliver-, pero al final se entrevé una posible trama romántica entre ambos, que haría muy felices a todos los fans de “Olicity” –entre los cuales me incluyo-.

 

No nos dejéis así, por favor
No nos dejéis así, por favor

 

Los grandes personajes una vez más

Cada uno de ellos ha tenido sus tramas y su desarrollo a lo largo de la temporada y es fantástico ver cómo todo explosiona en este final. Es fascinante cómo en la primera temporada consiguieron que nos encariñáramos tanto con Slade y en la segunda han conseguido que lleguemos a odiarle. ¿Llegarán a hacer que volvamos a quererle, después de todo lo que ha hecho? Diggle también culmina su trama de espionaje, su enemistad con Deadshot y su relación con su exmujer, todo en un solo capítulo. En cuanto a Roy, es un gran personaje, pero cuyo interés había ido bajando últimamente debido a los capítulos que ha pasado en coma y a las estupideces que hacía, pero en este final de temporada parece que vuelve a despegar –piel de gallina con ese antifaz rojo y ese arco-, esperemos que siga subiendo. El detective Lance se ha ido convirtiendo en un personaje cada vez más interesante, con lo cual espero que el final del capítulo no sea más que un susto. Y en cuanto a Sarah, nuestra querida Canario Negro, ha tenido una fantástica trama en la que abandonaba a la Liga de Asesinos para ayudar al hombre que ama y a su familia y, al final, ha acabado volviendo con ellos para hacer lo mismo. La broma final en la que entrega su chaqueta a Laurel es muy buena como guiño a los lectores del cómic que saben que era Laurel quien la vestía originalmente, pero dado el tratamiento de ambos personajes en la serie, espero de verdad que sólo sea eso, una pequeña broma interna. Sarah tiene que seguir siendo Canario Negro, a Laurel no le pegaría nada y arruinaría a un personaje genial.

 

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Hola, soy John Barrowman. ¿Te llevo a algún sitio?

¿Qué os ha parecido a vosotros? ¿Tenéis ganas de ver de una vez a Ra’s Al Ghul? ¿Creéis que es la última vez que vemos a Slade Wilson? ¿Creéis que Roy y Thea volverán a estar juntos? Y, más importante si cabe… ¿podréis aguantar hasta el otoño sin oír eso de “My name… is Oliver Queen”?

 

 

Jose Sénder

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Diseñador gráfico e ilustrador de profesión, Cazavampiros de vocación. Agente de S.H.I.E.L.D., vampiro con alma, descendiente de los hermanos Grimm, Hijo del Hierro, princeso guerrero, cliente asiduo del Central Perk, Ghostfacer, detective adolescente, astronauta en una nave viviente, Abrigo Marrón, agente de la U.A.T., Terminator líquido. ¿Quién necesita tiempo libre? Cuando me asalta la duda, sólo tengo que pensar… ¿qué haría Buffy?

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