Compartir

Amy Adams El PalomitrónAmy Adams está de enhorabuena. La actriz de origen italiano estrena La llegada y Animales nocturnos, dos de las películas más esperadas del año y que han logrado unas críticas muy entusiastas. Haber logrado en un mismo año ser cabeza de cartel con unos personajes tan enigmáticos no es fácil de conseguir, pero Adams lleva años luchando por ser reconocida como la gran actriz que es, y parece que por fin juega en la liga de las grandes. Y no es para menos, ya que en los últimos diez años ha trabajado con directores tan prestigiosos como Paul Thomas Anderson, Clint EastwoodSpike Jonze o Mike Nichols.

¿Por qué es una de las actrices de mayor prestigio de la actualidad?

No se puede decir que Amy Adams sea una de esas estrellas de Hollywood cuyo nombre es capaz de atraer en masa al público, pero tampoco ha participado en el tipo de cine que hace estrella a una. Rara vez ha sido la protagonista absoluta en alguna cinta y, en general, suele participar en papeles más secundarios. Siempre presente en las galas de premios, la crítica mundial está enamorada de ella y todos los años consigue algún reconocimiento. Que no nos engañen sus 5 derrotas en los Oscar, porque la pelirroja tiene ya más de 50 premios en su estantería. La actriz ha ido forjándose una filmografía en la que se conjugan el mainstream absoluto, el cine comercial convencional y el indie, con un arco de personajes realmente amplio, desde cantarinas princesas desterradas hasta monjas mojigatas, pasando por tenebrosas esposas controladoras, mujeres atormentadas, profes de lengua para alienígenas o chonis haters del cine de Penélope Cruz.

A continuación, repasamos una filmografía en la que se dan la mano todo tipo de géneros.

El comienzo como secundaria robaescenas

Muérete bonita El PalomitrónSon pocos los actores que pueden presumir de su primera película. La mayoría hacen sus pinitos en capítulos aleatorios de series que nadie ha visto o en tv movies que prefieren olvidar. No es el caso de Amy Adams, que debutó en el cine formando parte del reparto de la estupenda Muérete bonita. Rodada como un falso documental con las protagonistas hablando a cámara en la era pre-Modern family, Parks and Recreation o AHS: Roanoke, la cinta es una comedia negrísima sobre los concursos de belleza norteamericanos que se estrenó en su día sin pena ni gloria pero que con el paso de los años ha sabido encontrar su público. Adams interpreta aquí a una aspirante a la corona de Mount Rose con muy pocas luces (“- Si pudieses ser cualquier árbol del bosque, ¿cuál elegirías? – Mmmm… uno verde”) y una libido muy alta.

Poco más se puede reseñar de los primeros años de su carrera: tras la poca repercusión de Muérete bonita, la actriz vagó por series tan populares como Buffy, cazavampiros, Aquellos maravillosos 70, Embrujadas o El ala oeste de la Casa Blanca, pero en papeles de nula relevancia. El cine tampoco era un consuelo: su participación como la mala malísima en la directa a DVD Crueles intenciones 2 (atención al póster, que parece anunciar una película porno) no hizo nada para que su emergente carrera comenzase a despegar, como tampoco lo hicieron Colgado de Sara (con los hoy acabados Matthew Perry y Elizabeth Hurley de cabeza de cartel), Tiro de gracia (de cuando Ryan Gosling tampoco era nadie todavía), Atrápame si puedes (sale tan poco que es probable que Spielberg ni siquiera coincidiese con ella en el plató) o, atención, La última corrida.

Dar el campanazo con una indie

Junebug El Palomitrón

La cinta independiente Junebug se estrenaba el 5 de agosto de 2005 en Estados Unidos sin demasiadas aspiraciones comerciales (llegó a proyectarse en apenas cien pantallas) y escasas opciones en la carrera de premios. Aun así, Adams se hizo hasta con 19 galardones por su papel de cuñada optimista y bondadosa, y consiguió una sorprendente primera nominación al Oscar que, aunque no le permitió recoger la estatuilla (venció Rachel Weisz por su papel en El jardinero fiel) hizo algo mucho más importante: incluirla en el mapa hollywoodiense. Amy Adams no se uniría así al club de nominadas que serían sistemáticamente olvidadas (hola, Catalina Sandino Moreno): ella venía para quedarse.

En 2007 conseguía el papel principal en Encantada: la historia de Giselle, película Disney que mezclaba imagen real y animación para contar la historia de una princesa que, debido al hechizo de una bruja (ya quisiera cualquier personaje de The Rocky Horror Picture Show ser tan drag queen como Susan Sarandon en este papel) es transportada al Manhattan actual. La película se convertiría en un taquillazo y Amy Adams, además de cantar, mostraba su mejor faceta cómica con un personaje difícil de interpretar sin caer en el ridículo. Tan bien lo hizo que hasta actuó en la ceremonia de los Oscar de aquel año interpretando una de las canciones de la película sin ningún tipo de caracterización. Más de una década después, la actriz se reencontrará con Giselle en Desencantada, la secuela prevista para 2018 y que ya está en fase de preproducción.

La etapa David O. Russell

American Hustle El Palomitrón

De un tiempo a esta parte, David O. Russell se ha convertido en un valor seguro en taquilla y una presencia constante en la temporada de premios: los óptimos resultados comerciales de The Fighter, El lado bueno de las cosas y La gran estafa americana fueron acompañados por un montón de nominaciones a los Oscar (y Globos de Oro, y BAFTA, y…). No es de extrañar que, a pesar de sus multitudinarias broncas en los rodajes de sus cintas (los casos de George Clooney en Tres reyes o Lily Tomlin en Extrañas coincidencias son los más populares), medio Hollywood esté interesado en recibir un par de gritos a cambio de la gloria de posar con una estatuilla. Amy Adams logró rascar su tercera nominación al Oscar por The Fighter, por lo que no se lo pensó dos veces a la hora de rodar de nuevo con el director La gran estafa americana. Si bien es cierto que la cinta le ha proporcionado hasta el momento su única nominación como Mejor actriz principal, es probable que la actriz prefiriese olvidarla. La polémica ha acompañado a la película tras su estreno: primero se filtró el sueldo de los actores (tanto ella como Jennifer Lawrence cobraron menos que sus compañeros de reparto), y más adelante Adams comentaba en una entrevista que los continuos cabreos y el mal ambiente en el set de rodaje propiciado por la intensidad de O. Russell casi la llevan a tirar la toalla. Y todo suma cuando sabes que tu amigo de la adolescencia, Jeremy Renner, va a cobrar más que tú por salir apenas 10 minutos en una cinta que tú protagonizas.

La inevitable franquicia superhéroe

Superman El Palomitrón

Amy Adams también se ha subido al carro de actores que quieren engordar su cuenta corriente participando en alguna de las cien películas de superhéroes que se estrenan al año. Así, la actriz logró el papel de la popular Lois Lane en El hombre de acero, la revisión del mítico personaje que Zack Snyder estrenó con críticas dispares en 2013. ¿Y por qué una actriz de prestigio aceptaría ser la comparsa del Todopoderoso? Sabemos que el cheque debió ser un factor decisivo, pero la pelirroja ya había peleado por el papel en el proyecto frustrado sobre Superman que tenía en mente Brett Ratner con Paul Walker o Matt Bomer como posibles protagonistas, y no había sido elegida tampoco en el casting de Superman Returns (fue Kate Bosworth la encargada de fusilar su carrera ahí). Ya se trataba de una cruzada personal. De orgullo o de ego. En cualquier caso, su aparición en El hombre de acero resultó irrelevante a todas luces: las portadas de las revistas las ocupaba el torso desnudo de Henry Cavill y el personaje de Lane no tenía la suficiente profundidad para que el espectador se interesase. Lo mismo pasó en Batman v. Superman, cuando el marketing se centró exclusivamente en Ben Affleck y la aparición de Wonder Woman. El papel de Lane volvía a ser intrascendente, y es difícil recordar alguna secuencia de la actriz en la cinta. En el futuro la actriz volverá a no hacer nada en La liga de la justicia, pero esperemos que haya aprendido la lección.

El cine de prestigio

Animales nocturnos El Palomitrón
Aunque John Patrick Shanley le ofreció en primer lugar a Natalie Portman el papel de hermana James en la adaptación al cine de La duda, una vez visto el trabajo de Amy Adams cuesta imaginar a otra actriz en la piel de la inocente novicia. Fue durante el rodaje de Sunshine Cleaning cuando su amiguísima Emily Blunt le pasó el guion de La duda y la actriz se interesó por el papel. Con Portman fuera del proyecto, Adams acabó consiguiendo el ansiado personaje. La cinta, basada en la obra homónima ganadora del Pulitzer, contó con un reparto estelar y sirvió para confirmar su talento, aguantando aquí planos con dos gigantes de la interpretación como son Meryl Streep y Philip Seymour Hoffman. La actriz conseguía su segunda nominación al Oscar, que le sería arrebatado por la histérica Penélope Cruz de Vicky Cristina Barcelona. ¿Sería casualidad que, años después, Adams rajase de Belle Époque en The fighter? Probablemente sí, porque la pelirroja es conocida por su buen carácter.

No es Amy Adams una de esas actrices que se acomodan en un tipo de personaje. Tras rodar la inofensiva e infantil Los Muppets (todavía nadie entiende por qué no se llamó Los Teleñecos) se embarcó en un proyecto mucho más complejo: The Master. Pocas actrices aceptarían un personaje como el de Peggy Dodd, la calculadora esposa del líder espiritual interpretado por Philip Seymour Hoffman, y que guarda una escena onanística entre ambos imposible de olvidar. Tampoco tiene problema en aceptar pequeños papeles sin demasiada relevancia ni momentos de lucimiento: nadie se acuerda de ella en Her, pero era la fiel amiga despeinada de Joaquin Phoenix.

Será sin duda recordada por ser el alma de La llegada, la última cinta del cada vez más prestigioso Denis Villeneuve donde interpreta a una lingüista que trata de comunicarse con los alienígenas que acaban de aterrizar en nuestro planeta. La película, unánimemente elogiada por crítica y público, supone un gran paso adelante en la carrera de la actriz, que aúna por fin cine adulto y taquillero siendo la protagonista absoluta. Otro papel que acabará destancando en su filmografía es el de la magnética Susan Morrow de Animales nocturnos. Tom Ford, el director, reconoció haberse fijado en la actriz tras ver lo despampanante que estaba en La gran estafa americana: “Fue ahí donde muchos nos dimos cuenta de su belleza. Dios, qué pechos tan hermosos“.

Amy Adams volverá a la televisión (esta vez en calidad de protagonista y de la mano de HBO) para interpretar a una reportera que investiga el misterioso asesinato de dos adolescentes en Sharp Objects, que será una adaptación en 8 capítulos de la novela homónima de Gillian Flynn (autora de la celebrada Perdida). Además, seguiremos teniendo ocasión de verla en pantalla grande (La Liga de la Justicia, Desencantada) y en las galas de premios (su sexta nominación al Oscar este año está garantizada). Desde aquí solo podemos alegrarnos del éxito de una actriz que nunca ha tenido miedo a los retos y siempre ha pensado más en la propia película que en su lucimiento personal. ¡Vive para siempre, Amy Adams!

 

Jose Cruz

No hay comentarios

Dejar una respuesta