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Se cuentan muchas historias sobre casas malditas (La semilla del diablo, Los otros, La guarida, House on Haunted Hill…), pero sin duda una de las que más se han comentado es la de la famosa casa de Amityville (basada en hechos reales), que ha servido de excusa para muchas historias. En 1977 Jay Anson escribió Horror en Amityville, y en 1979 el director Stuart Rosenberg hizo la primera película sobre el tema con el título de Terror en Amityville. Tres años más tarde, en 1982, se rodó una secuela, Amityville II: La posesión, y en 2005, para más inri, tuvimos un remake de la de 1979 con La morada del miedo, una de las más exitosas (junto con su original). Así que, ¿quién no conoce ya la historia a estas alturas? En la actualidad, el director y guionista Franck Khalfoun (Maniac, Piraña 3D) coge las riendas de esta casa para despertarla de nuevo bajo el nombre de Amityville: El despertar. ¿Ha sido buena idea? Pasen y lean.

Amityville: El despertar narra la vida de una nueva familia compuesta por una madre con tres hijos (uno de ellos en coma) que se mudan a una casa nueva, pero no una casa cualquiera, sino una casa más barata de lo que debería, ya que está rodeada por una leyenda maldita que les quitará más que el sueño. Halfoun, ¿era necesario reabrir esta historia de nuevo? Bueno, anticipamos que no daremos ni un sí ni un no rotundo, además de que, por supuesto, damos la libertad de que opinéis por vosotros mismos. No está mal volver a abrir las puertas de esta famosa casa, ya que el espectador joven seguramente no la tenga controlada, o solamente de oídas. A esto se le añade el hecho de estar basada en hechos reales, aspecto que siempre nos engancha bastante, junto a que Blumhouse (Múltiple, Déjame salir), en la que nosotros siempre confiamos, es la productora que está detrás de este trabajo.

Hemos de decir que la fotografía de Steven Poster nos devuelve la esencia de la época de la original y nos sumerge en la historia con una estética total de serie B, pero hay aspectos típicos y bastante manidos del género que se usan constantemente y, más que darnos risa, nos cansan: chica ligera de ropa andando por la casa, sustos esperados y actos que, si uno piensa, no hace, como bien dicen los buenísimos monólogos de Goyo Jiménez: nunca bajes solo y a oscuras al sótano si oyes ruidos en una casa de tales características. Pero claro, estos son norteamericanos, son de otro mundo.Un guiño simpático que vemos es como incluyen la película original en la misma cinta (Belle la ve con sus amigos en casa en plena noche) y la “novedad” que nos ofrece con respecto a las demás historias es que introduce al personaje de James (Cameron Monaghan), que será el que dé “juego” a la casa junto a su protagonista, Bella Thorne (The Babysitter) como Belle, la hermana gemela de James, la cual trata de explicarse que todo lo que sucede en su casa es solamente sugestión debido a los asesinatos que hubo en ella. ¿O quizá no? Uno de los papeles que no nos llega a convencer del todo, con el que no empatizamos para nada, es el de la madre “loca intensa”, interpretado por Jennifer Jason Leigh (Los odiosos ocho), junto al innecesario papel de Jennifer Morrison (Érase una vez) como la tía de los jóvenes.

Amityville: El despertar abre muchas nuevas puertas, pero aun así no acabamos de ver la necesidad de despertar la casa de nuevo debido a las miles de vueltas que da la película para no llegar a nada relevante ni transmitir un mensaje claro o novedoso. A pesar de todo es correcta y se puede ver, pero ya sabéis: lo mejor es que la veáis y podáis opinar por vosotros mismos.

LO MEJOR:

  • El personaje de James.
  • Es una película correcta y entretenida en general.

LO PEOR:

  • Da demasiadas vueltas en su narración y no consigue destacar nada.
  • El personaje de la tía y el de la madre no son nada sustanciosos.
  • Usa demasiados recursos repetidos del género.

María Páez

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