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El viernes y sábado el Americana Film Fest parecía una fiesta. Las tres salas de los Cines Girona estaban abarrotadas en todas las sesiones, lo que demuestra un éxito rotundo de esta quinta edición. Y es totalmente merecido, ya que desde la organización hasta la programación está siendo magnifica. El viernes nos tomamos tres tazas de cine independiente, y empezamos por la que probablemente sea la película más extraña del festival.

Lemon

Un título muy acertado para una película que es ácida y amarilla. El primer adjetivo hace referencia a su humor negro y el segundo a un definido aspecto visual, porque Janicza Bravo tiene muy claro el cromatismo de su película: el color y todo lo que rodea a la imagen, desde su composición siempre en busca del humor hasta su precisión en el corte de montaje. Da la sensación de que cada segundo de la película busca la carcajada, pero no quiere oírla. La directora presenta muchos tipos distintos de humor (tartas en la cara, pedos, chistes ingeniosos…) como quien presenta una tesis sobre cómo y de qué nos reímos. Su protagonista, errante como la vida misma, suele caer en la pedantería y en la vergüenza ajena. Junto al resto del reparto (donde también encontramos a Michael Cera) está dirigido de forma antinatural, limitando sus reacciones y haciendo mucho más divertido cualquiera de sus impulsos. Hay algo hipnótico en todos los personajes, y tal vez sea el hecho de sentirnos más reconocidos de lo que nos gustaría.

Lemon no es un debut para todos los públicos. La película no deja indiferente y es fácil dejar que sus rarezas inclinen la balanza hacia lo negativo, pero si dejas que Brett Gelman (poderosísima interpretación) te guíe a través de su crisis personal, vivirás una experiencia de lo más divertida. Nosotros hemos apuntado bien el nombre de Janicza Bravo para seguir viendo su exploración humorística.

Dina

Estamos ante la ganadora del Gran Premio del Jurado a Mejor documental en Sundance, un premio muy importante que se entiende rápido al empezar la película. Dina es un documental increíble, fascinante desde su inicio y cautivador hasta el final. Lo primero que sorprende es su forma de contar la historia, más cerca de la ficción de lo que estamos acostumbrados en estas apuestas. La dirección de Antonio Santini y Dan Sickles es tremendamente cercana y se forma en su totalidad por planos fijos, generales o americanos, que captan escenas de lo más íntimas entre Dina y Scott, una pareja que se encuentra dentro del espectro autista.

La película nos cuenta como Scott empieza a vivir en casa de Dina y algunos problemas empiezan a surgir. Por ejemplo, Dina ansía explorar su sexualidad, pero Scott necesita una distancia física. Todo ello se nos muestra con rabiosa naturalidad, lo que hace que nos enamoremos rápidamente de Scott y Dina. Reímos con ellos y, sobre todo, saboreamos la ternura que desprenden. Y también nos rompen el corazón en una de las mejores secuencias del año, donde sonido, imagen y composición se juntan para romper a todos los espectadores. En definitiva, Dina es una maravilla. Una película indispensable, muy bien dirigida y mejor editada (ojo a la banda sonora y su fusión con la voz de Scott). Y el mayor mérito de sus directores es eliminar por completo cualquier tipo de barrera con las personas con discapacidad. Necesaria.

Lucky

Cerramos el viernes con la apuesta lacrimógena del Americana, la que será recordada como la última película de Harry Dean Stanton. El mítico actor de París, Texas, Twin Peaks o Una historia verdadera falleció el año pasado a los 91 años, y poco antes se puso bajo las órdenes de John Carroll Lynch, que debutaba detrás de la cámara tras hacer carrera en la interpretación. La película cuenta la historia de Lucky, un ateo de 90 años que, tras una caída, empieza a reflexionar sobre la cercanía de la muerte.

Lucky es una película hermosa, dulce y hasta poética. El guion se construyó en base al mismo Harry, por lo que el actor se mueve entre realidad y ficción logrando una interpretación espectacular, aunando lo mejor de su carrera para condensarlo aquí en apenas una mirada. Vivir su rutina al despertar, las conversaciones en el bar, su visita a la cafetería… Todo hecho sencillo resulta una delicia en Lucky. También los personajes que acompañan al protagonista, una suerte de secundarios (encabezados por un hilarante David Lynch) que fortalecen la ternura general de la película. Pase el tiempo que pase, recordaremos sonriendo a Harry Dean Stanton por ser historia del cine, y tendremos está pequeña película para que Harry nos devuelva la sonrisa.

Ingrid Goes West

Cambiamos de día en el Americana y empezamos el sábado colgando una stories en Instagram. Una foto de la enorme Sala 1 de los Cines Girona acompañada de un irónico “Aquí, sufriendo”. Emoji de risas. Emoji de cine… ¿En qué nos hemos convertido? ¿Qué nos han hecho las redes sociales? ¿Hemos querido ser siempre monos de circo o solo ahora que tenemos la oportunidad de chillarle algo al mundo y esperar recibir unos cacahuetes? Sobre esto (puede que no sobre los monos) habla Ingrid Goes West, la ópera prima de Matt Spicer que nos presenta a una Elizabeth Olsen influencer y una Aubrey Plaza stalker. La segunda persigue a la primera hasta hacerse su amiga, en una serie de engaños absurdos que incluyen gastos en bolsos de moda y hashtags para comentar el desayuno.

La premisa, muy similar a cierto episodio de Black Mirror, resulta muy divertida sobre el papel, y es hilarante cuanto más se acerca a la crítica de las redes sociales. Pero la película acaba tomando un rumbo más cercano a la obsesión pura, algo que hemos visto demasiado en el cine, y pasada la mitad del metraje el guion empieza a dar vueltas sin tener un rumbo concreto. Pese a ello está dirigida con agilidad y resulta bastante entretenida. Además tiene muchos aspectos de lo más divertidos (O’Shea Jackson Jr. y su obsesión con Batman). Lo mejor de la película acaba siendo la increíble Aubrey Plaza, que ofrece la mejor interpretación de su carrera, que no es decir poco.

The Strange Ones

Tras las risas llegó el aburrimiento. Tenía que haber una película en este Americana que bajara un poco el nivel, y le ha tocado a The Strange Ones, el debut de Christopher Radcliff y Lauren Wolkstein tras realizar un trozo de la historia en formato cortometraje. Curiosamente creemos que en formato cortometraje debe funcionar mejor, porque el principal problema del largo es cómo su ritmo pausado acaba no llevando a nada. La primera parte forma un interesante misterio, abierto a múltiples posibilidades, pero acaba en un giro de guion más bien predecible y sin interés. Y después de eso, queda una media hora de lo más corriente aderezada con momentos de confusión sin mayor intención que la de confundir. Al final se encienden las luces, y lo que debería ser un final abierto y misterioso no te interesa prácticamente nada.

Es una lástima, porque si algo han hecho bien los cineastas es crear una atmósfera muy cuidada que termina por no acompañar a la película. Pese a todos los defectos, destaca la interpretación del joven James Freedson-Jackson, que tras Coche policial vuelve a ofrecer una muy solvente interpretación.

World of Tomorrow (Episodes One and Two)

Todas las personas que el sábado vimos esto en pantalla grande estaremos siempre agradecidos al Americana por la oportunidad. Ver la obra de Don Hertzfeldt en cine es una delicia (no en vano, es el animador independiente más interesante del panorama actual). ¿Y qué decir del díptico creado con World of Tomorrow? Dos cortometrajes poéticos, profundos, divertidos y, ante todo, inteligentes. Tanto social como cinematográficamente.

Si el primero incluye la sorpresa, el episodio dos trabaja con mayor complejidad. Sus reflexiones sobre la memoria, los recuerdos y la tristeza son simplemente espectaculares. Y siempre acompañado por los hilarantes diálogos en contraposición de la pequeña niña. World of Tomorrow es una obra maestra y está tan claro como que Don Hertzfeldt es un genio. Poco más tenemos que decir para recomendaros su obra.

El sábado acabamos la noche con las 3 h 20 min de Ex Libris, el documental sobre la biblioteca de Nueva York que nos dejó exhaustos, por lo que nos vamos a guardar la opinión para la última crítica del Americana. Tenemos que ir a arreglarnos, que se acerca el final del festival.

Ignasi Muñoz

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