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AGOSTO

 

Recuerdo que Ana Karenina decía eso de “todas las familias dichosas se parecen, pero las infelices lo son cada una a su manera”. Sólo los años las separan de reflejar una firme realidad de una original y ficticia manera, porque no cabe duda que, con sólo ver el (absolutamente maravilloso) cartel promocional de AGOSTO, lo nuevo de los WEINSTEIN dirigido por JOHN WELLS, nos encontramos ante una familia tan peculiar como particularmente infeliz.

Con las calurosas llanuras de las afueras de Oklahoma de fondo, y el suicidio del cabeza de familia como detonante de la trama, AGOSTO reúne a un conjunto de personas tan desconocidas unas de otras como unidas por la genética y unos lazos familiares de traición, reproches, engaños y secretos.

Cruda, oscura, tensa, desgarradora en su intensidad, directa y fórmula perfecta de ese género dramático que brinda brillantes elementos cómicos. AGOSTO da una lección de buen cine y, ante todo, de realidad, y se postula como digna candidata en una temporada de premios tan compleja como cada uno de los miembros de esta familia.

 

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Y son precisamente ellos, cada uno de estos complejos y estudiados caracteres, y cada uno de los integrantes de este reparto coral, los que hacen brillar a la producción por la contenida pasión a la que someten a sus interpretaciones. Desde EWAN MCGREGOR y CHRIS COOPER, hasta ABIGAIL BRESLIN o BENEDICT CUMBERBATCH, los que nos sumergen en el apasionado caos de una autodestructiva familia y de sus múltiples problemáticas, donde prima la relación entre MERYL STREEP y JULIA ROBERTS.

Polémica aparte del conflicto en la realidad, la intensidad de las interpretaciones de ROBERTS y STREEP consigue iluminar la turbia realidad de la historia y llevar la trama a otra dimensión. Demasiado cliché a estas alturas decir que STREEP está de Oscar, como madre víctima de cáncer y adicta a las pastillas, pero ROBERTS consigue una de las mejores interpretaciones de su carrera en la piel de una mejor tan perdida en la vida como en un matrimonio en proceso de separación.

 

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No estoy aquí para vender una obra sin defectos. No existe producción así. Los hay, y quizás para alguno no sean pocos, pero tras dos horas de deleite cinematográfico, cualquiera de esos pequeños detalles, como quizás la excesiva duración, se ven parcialmente reducidos por todo lo bueno que esta obra nos ofrece. Lástima que esa perfecta ejecución de la obra tope con un polémico final que desmerezca la historia para los espectadores de la original y premiada obra de teatro en la que está basada. Y a pesar de ello, como fiel representación de la obra de LETTS, una no podría haber esperado algo mejor.

AGOSTO brilla, y con ella todos los que participan en esta cruda y caótica historia. Es egoísta. Es tensa. Es resentida. Es desoladora. Y aún es más desolador que no reciba el reconocimiento que de lejos merece por jugar con maestría con innumerables subtramas sin llegar a desinflar la vitalidad de la historia. Académicos, ríndanse a esta desgarradora producción. Yo ya lo he hecho.

 

 

LO MEJOR:

  • Cada uno de los miembros de este reparto coral. Mención especial a JULIA ROBERTS y, sobre todo, a MERYL STREEP, pero cada uno de ellos consigue destacar la obra por lo comedido y desgarrador de sus interpretaciones.
  • Las emociones que consigue despertar. Al fin y al cabo, no sirve de nada hacer un drama o una comedia si la gente no llora o se ríe, ¿no? AGOSTO consigue ambas cosas, y en la medida y en el momento oportuno.

LO PEOR:

  • El final. No mantener el original de la obra, sumado a la polémica creada entre las actrices principales y debido a ello, hace que en cierta forma el trabajo de la producción desmerezca.
  • No ha recibido (y no va a recibir) el reconocimiento que merece. No es una obra hecha para encandilar a todo el mundo, pero sí para suscitar emociones como muchas no consiguen hacer.

 

Lydia Martínez

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