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Lo que está claro es que cada vez son más los que sin ningún tipo de rubor se reconocen como seguidores de esta saga, que si bien con sus dos primeras entregas parecía estancada, agotada, y sin fututo, con las dos últimas certifica un futuro más que asegurado. A todo gas 5 recaudó más de 600 millones de euros en todo el mundo, y esta sexta entrega va camino de acercarse bastante a esa cifra. Su director, JUSTIN LIN, ha sabido dar un toque a la saga que ha hecho posible su conexión con el público a nivel mundial. La acción, los coches, y los valores universales de la amistad concebida como una gran familia, son pilares suficientemente sólidos para arrastrar a los adolescentes a las salas. La bromita de que las películas de esta saga son pasto de jóvenes “poligoneros” ya luce muy gastada, así que a esos críticos les recomiendo que se acerquen a las salas para descubrir el perfil de público que disfruta estos productos.

 

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El filme será llevado de maravilla por todos los que sabiamente renunciéis a cualquier conato de cuestionaros lo que estáis viendo en pantalla. Coches, explosiones, motores rugiendo, frases lapidarias, accidentes, chicas guapas, tortazos y patadas para todos… una lista interminable de etiquetas para este post. Lo que más nos ha sorprendido es que nos pongamos como nos pongamos está bien dirigida y resuelta por JUSTIN LIN. Las escenas de acción son bastante espectaculares, el montaje de éstas está muy estudiado y las localizaciones muy acertadas, pero lo que llama la atención es la acertada incorporación de un toque de humor en el guion, que funciona de maravilla para sazonar los momentos valle entre tanta acción.

 

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Hablar del guion o de las interpretaciones aquí sería algo tan disparatado como hablar de los efectos especiales en LOS PUENTES DE MADISON, así que no nos hagamos líos y a disfrutar de la escalada de acción que poco a poco JUSTIN LIN inyecta en la cinta hasta alcanzar momentos delirantes con un tanque reventando una autopista, y una secuencia final que deja como juego de niños algunas de las secuencias más vibrantes de los últimos BONDS. Todo esto, insisto, hay que tomárselo con mucho humor, sólo así seremos capaces de disfrutar a fondo de éste capítulo de una saga que ha sabido reconducirse, y de qué manera.

La séptima entrega ya está confirmada, solo hay que ver el final. La mala noticia es que JUSTIN LIN se desentiende de las labores de dirección, así que el futuro de esta saga queda en manos de JAMES WAN (SAW, INSIDIUS), que está encantadito de coger la batuta de director. Otra cosa será que se desenvuelva igual de bien que LIN planificando y rodando la acción.

 

 

LO MEJOR:

  • Ni rastro de contención en las escenas de acción. Todo vale,  y además está muy bien rodado.
  • La exclamación generalizada de sorpresa en la sala cuando, en la última escena, un tótem de la acción reciente hace un cameo que abre las puertas de la siguiente película de la serie.

LO PEOR:

  • Los prejuicios que arrastra la saga y que impiden que muchos espectadores disfruten plenamente de la propuesta.
  • La sensación de que todo el elenco protagonista tienen poco que hacer fuera de la saga.

 

 

Alfonso Caro

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Alfonso Caro Sánchez (Mánager) Enamorado del cine y de la comunicación. Devorador de cine y firme defensor de este como vehículo de transmisión cultural, paraíso para la introspección e instrumento inmejorable para evadirse de la realidad. Poniendo un poco de orden en este tinglado.

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