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La 23 edición del Festival de Cine de Madrid-PNR, que durante esta semana se está celebrando en  diferentes salas de la capital, sigue proyectando cortometrajes y películas, con entrada gratuita, hasta el próximo sábado 18 de octubre. Todos aquellos que se acercaron el lunes a la Sala Berlanga, sede central del festival, pudieron disfrutar de la segunda cinta de la Sección Oficial Largometrajes, INNER BORDERLINES. VISIONS OF AMERICA THROUGH THE EYES OF ALEJANDRO MORALES, un documental dirigido por LUIS MANCHA.

El largometraje, a cargo de OCTV Producciones, surge con la llegada de MANCHA a la Universidad de California en 2013. Allí, en el campus de Irvine, conoce a ALEJANDRO MORALES, un escritor chicano desconocido para el público mayoritario pero de culto en ciertos circuitos universitarios. Su visión del Sur de California, donde nació y creció, y en última instancia de América, era tan radicalmente diferente a la que Estados Unidos proyecta al exterior que decidió hacer este documental. Ambos, autores del guion, se sumergen así en un mundo, especialmente desconocido para los españoles, que llega a las pantallas gracias a su presentación en el Festival de Cine de Madrid-PNR.

La inmigración, la ciudad de Irvine y el racismo son algunos de los temas protagonistas del filme, que gracias a testimonios como Leo Chavez, María Herrera-Sobek, Francisco Lomelí, Belinda Campos, Raúl Fernández, Mario García, Ellen Mccracken, Eleanor Guzman, en su mayoría profesionales de la Universidad de California, traslada al espectador al otro lado del charco para conocer muchos aspectos en los que, posiblemente, nunca se haya parado a pensar. La adaptación a la vida americana, la vida en un vecindario controlado por cámaras y el crimen como negocio, al que se refieren en varias ocasiones en la película, son los temas más interesantes de la cinta, que aunque resulta agradable en prácticamente su totalidad, no logra enganchar al espectador.

CONCLUSIONES

El documental se deja ver fácilmente, gracias especialmente a la mirada del escritor chicano ALEJANDRO MORALES, que transporta al espectador  al Sur de California, un lugar que se conoce al dedillo y al que dedica algunas de sus novelas. Aunque el largometraje de LUIS MANCHA resulta atractivo, a medida que avanza la trama, el interés va decayendo quizás por la lentitud de las entrevistas, que separadas en bloques, hacen perder la atención del público en algunas escenas. Aun así, INNER BORDERLINES es recomendable y da una visión de futuro, en la relación de Estados Unidos con México, del que algo bueno se puede esperar.

Ángela Ruiz

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