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Crítica de Entre Silencios, un documental de Amaury Santana que se ha presentado en el Festival de Cine de Madrid-PNR

 

El domingo comenzaba la Sección Oficial de Largometrajes del 23 Festival de Cine de Madrid-PNR, que este año celebra su 23 edición.  Un evento que permite al espectador disfrutar de un cine independiente con proyecciones a las que no está acostumbrado el público general.  Un hecho que se demostró la pasada noche con ENTRE SILENCIOS, un documental de AMAURY SANTANA, que despertó la sorpresa de los asistentes hasta tal punto, que fueron muchos los que tomaron la decisión de abandonar la sala.

El realizador grancanario, que cuenta en su trayectoria profesional con cortometrajes, mediometrajes y largometrajes como EL CAMINO, LUCES, COOL o VIDAS SOBRE RUEDAS, entre otros. ENTRE SILENCIOS, un cine de ensayo sobre sí mismo y su entorno, es su último trabajo. La película narra la historia de un joven, el propio SANTANA, que regresa a su hogar de infancia para retratar los cambios que su madre está haciendo.  Marcado por un padre ausente y confundido por una experiencia sexual , en la que va indagando, inicia una búsqueda para recuperar la memoria de su abuelo paterno, que le permita acercarse su familia y especialmente a su padre.

El documental, escrito por el mismo AMAURY SANTANA, narra en primera persona un proceso vital rodado cronológicamente. El director, que afirmaba sentir la necesidad de encontrar un vehículo para expresar esta historia, se desnuda física y psicológicamente en esta cinta de andar por casa.  El día a día de su madre y los albañiles que trabajan en la casa ocupan gran parte de la película, que especialmente en su primera mitad parece no avanzar y se surte de escenas de animales, obras y tareas del hogar. La segunda parte del filme se presenta más interesante gracias a los testimonios, que acercan al espectador al abuelo del realizador grancanario, figura determinante en su vida y en la relación que mantiene con su padre. La relación de SANTANA  con el sexo es otra parte importante del documental, en la que el protagonista intenta liberarse de un conflicto personal que marca su forma de acercarse a su entorno.

 

CONCLUSIONES

 

Aunque el documental del director grancanario AMAURY SANTANA tiene escenas interesantes en las que el espectador puede conectar con los testimonios que narran sus experiencias de manera cercana, la película se torna lineal y aburrida. Es posible que lo mejor de la cinta sea la relación del director con su padre que, predominada por los silencios, comienza a cambiar a partir de la filmación de la cinta. El problema precisamente está en que lo más llamativo de la cinta, ¿hasta qué punto puede interesar al espectador?.

 

Ángela Ruiz

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